domingo, 28 de febrero de 2010

VÍA CRUCIS. SEXTA ESTACIÓN

Vía Crucis de Gerardo Diego
Sexta estación

La Verónica limpia el rostro de Jesús

Fluye sangre de tus sienes
hasta cegarte los ojos.
Cubierto de hilillos rojos
el morado rostro tienes.
Y al contemplar cómo vienes
una mujer se atraviesa,
te enjuga el rostro y te besa.
La llamaban la Verónica.
Y exacta tu faz agónica
en el lienzo queda impresa.

Si a imagen y semejanza
tuya, Señor, nos hiciste,
de tu imagen me reviste
firme a olvido y a mudanza.
Será mayor mi confianza
si en mi alma dejas la huella
de tu boca que nos sella
blancas promesas de paz,
de tu dolorida faz,
de tu mirada de estrella.

Fotografía: La Verónica. Manuel Martín Nieto, 2008

sábado, 27 de febrero de 2010

PREGUNTANDO QUE ES GERUNDIO

Hace justamente una semana, con tanto respeto como mejor intención, cuestionábamos la decisión tomada por el entorno curial de la Corrada ovetense, a la hora de elegir el templo gijonés en que hará su presentación en la ciudad el nuevo Arzobispo, el próximo 7 de marzo. Nos parecía endeble el argumento dado para justificar la elección de la parroquia de San José, ser la parroquia del arcipreste de la ciudad, y sospechábamos que aquello no dejaba de ser poco más que una excusa para velar otras justificaciones no explicitadas, y seguramente no demasiado confesables.

Hete aquí que la publicación Esta hora, órgano oficioso de comunicación del obispado, recoge en su último número el programa de visitas de monseñor Sanz a los distintos arciprestazgos. Y hete aquí, oh sorpresa, sorpresa, que el criterio utilizado en Gijón no ha sido empleado por los curiales consejeros prácticamente en ninguna otra localidad de la diócesis. Inocentes que somos, y esperábamos que las parroquias de los respectivos arciprestes fueran el destino de las visitas arzobispales en todos los casos. Algo que, al menos, habría dado algo más de coherencia y consistencia a la decisión tomada para Gijón. Pues no queridos lectores, han sido otros los criterios que han primado en la mayoría de los casos, llegando incluso a incluir recintos que no tienen el carácter de templo parroquial. Lo cual, y ciertamente lo lamentamos, viene a confirmar nuestras peores sospechas, y el peculiar tratamiento que algunos han querido darle a nuestra ciudad, aunque en este caso más bien para mal, en todo este asunto.

Si ustedes no se convencen les proponemos esta pequeña relación de preguntas-respuestas, al modo del catecismo tradicional.

¿Por qué el encuentro con el arciprestazgo de Oviedo no se celebra en la parroquia de su arcipreste, es decir en la de San José de Pumarín? No sé padre, parece que les ha parecido más elegante el seminario que, hasta donde sabemos, no es sede de ninguna parroquia.

¿Es la parroquia de San Juan de Avila la parroquia del arcipreste de Avilés? No padre

¿Es la parroquia del Carmen de Mieres la parroquia del arcipreste del Caudal? No padre

¿Es la parroquia de Ribadesella la parroquia del arcipreste de Llanes? No padre

¿Es el santuario de Villaoril la parroquia del arcipreste de su zona, o es siquiera una parroquia? No padre

Así podríamos seguir haciendo preguntas y pidiendo explicaciones. Parece que Gijón is different, y a lo peor va a ser que sí, o al menos así quieren presentárnoslo algunos.

VÍA CRUCIS. QUINTA ESTACIÓN

Vía Crucis de Gerardo Diego
Quinta estación

Jesús es ayudado por el Cirineo

Ya no es posible que siga
Jesús el arduo sendero.
Le rinde el plúmbeo madero.
Le acongoja la fatiga.
Mas la muchedumbre obliga
a que prosiga el cortejo.
Dure hasta el fin el festejo.
Y la muerte se detiene
ante Simón de Cirene,
que acude tardo y perplejo.

Pudiendo, Jesús, morir,
¿por qué apoyo solicitas?
Sin duda es que necesitas
vivir aún para sufrir.
Yo también quise vivir,
vivir siempre, vivir fuerte.
Y grité: -Aléjate, muerte.
Ven Tú, Jesús cireneo.
Ayúdame, que en ti creo
y aún es tiempo de ofenderte.

Fotografía: Nazareno de Ballester Vilaseca

viernes, 26 de febrero de 2010

VÍA CRUCIS. CUARTA ESTACIÓN


Vía Crucis de Gerardo Diego
Cuarta estación

Jesús se encuentra con su Madre

Se ha abierto paso en las filas
una doliente Mujer.
Tu Madre te quiere ver
retratado en sus pupilas.
Lento, tu mirar destilas
y le hablas y la consuelas.
Cómo se rasgan las telas
de ese doble corazón.
Quién medirá la pasión
de esas dos almas gemelas.

¿Cuándo en el mundo se ha visto
tal escena de agonía?
Cristo llora por María.
María llora por Cristo.
¿Y yo, firme, lo resisto?
¿Mi alma ha de quedar ajena?
Nazareno, Nazarena,
dadme siquiera una poca
de esa doble pena loca,
que quiero penar mi pena.

Fotografía: ceremonia del Encuentro en la plaza del Marqués, el Miércoles Santo.

jueves, 25 de febrero de 2010

LA CLAVE FUE ALSINA

El historiador Hector Blanco publica hoy, en la edición gijonesa del diario La Nueva España, un interesante artículo sobre las vicisitudes del proyecto de construcción de la que hoy es Basílica del Sagrado Corazón de Jesús de Gijón. Corrigiendo su hipótesis de una modificación del proyecto inicial, de Rubió i Bellver, por parte del Director de la obra, el arquitecto gijonés Miguel García de la Cruz, nos confirma que la modificación, que afectó fundamentalmente a la fachada principal del edificio, se debió también al propio Rubió i Bellver, siendo enlace clave en su materialización quien fuera el maestro de obras y contratista de las mismas, el también catalán Claudi Alsina i Bonafont

VÍA CRUCIS. TERCERA ESTACIÓN

Vía Crucis de Gerardo Diego
Tercera estación

Jesús cae por primera vez

A tan bárbara congoja
y pesadumbre declinas,
y tus rodillas divinas
se hincan en la tierra roja.
Y no hay nadie que te acoja.
En vano un auxilio imploras.
Vibra en ráfagas sonoras
el látigo del blasfemo.
Y en un esfuerzo supremo
lentamente te incorporas.

Como el Cordero que viera
Juan, el dulce evangelista,
así estás ante mi vista
tendido con tu bandera.
Tu mansedumbre a una fiera
venciera y humillaría.
Ya el Cordero se ofrecía
por el mundo y sus pecados.
Con mis pies atropellados
como a un estorbo le hería.

Fotografía: Nazareno de Ballester Vilaseca

martes, 23 de febrero de 2010

VÍA CRUCIS. SEGUNDA ESTACIÓN

Vía Crucis de Gerardo Diego
Segunda estación

Jesús carga con la Cruz


Jerusalén arde en fiestas.
Qué tremenda diversión
ver al justo de Sión
cargar con la cruz a cuestas.
Sus espaldas curvas, prestas
a tan sobrehumano exceso,
y, olvidándose del peso
que sobre su hombro gravita,
con caridad infinita
imprime en la cruz un beso.

Tú el suplicio y yo el regalo.
Yo la gloria y Tú la afrenta
abrazado a la violenta
carga de una cruz de palo.
Y así, sin un intervalo,
sin una pausa siquiera,
tal vivo mi vida entera
que por mí te has alistado
voluntario abanderado
de esa maciza bandera.


Fotografía: Nazareno de Ballester Vilaseca